
Ni es el nombre científico del bicho de la foto ni tampoco es el ejemplar con el que tuve el "gusto" de rozarme en Mojácar.
Dicen que el roce hace el cariño, la semana pasada puse duda el dicho.
Y no es que haya habido una plaga de medusas en Mojácar, que va, la bandera verde ondeaba todos los días en la playa, si acaso algún día bandera amarilla, pero por las olas no por otra cosa. Seguramente había en toda la costa mojacarreña una par de ellas y además pequeñitas, pero una del par me tocó a mí, me rozó a mí.
Bueno, tampoco fue para tanto, me irritó un poco la zona posterior del muslo pero con una cremita se me fue a los diez minutos.
Ya hablando de mis minivacaciones en sí, la semana fue bastante fructífera en todos los sentidos. Comer, lo que se dice comer no comí ¡¡ME HINCHÉ A COMER¡¡. Lo siento, pero la cerveza y la comida no se pueden racionar estando de vacaciones. Por la mañana desayuno copioso en el buffet (algún huevo frito que otro ha caido acompañado de panceta y/o salchichas). Playita con los niños, manguitos flotadores, colchoneta, sombrilla, paletas, toallas, cremas y demás abalorios incluidos.
A media mañana, sobre las 13 horas más o menos, cervecita de chiringuito con patatas chips. Lo del precio no lo comento porque en la playa, sea cual sea el litoral , todo de duplica menos la cartera que mengua proporcionalmente. Sinceramente echó de menos una tapita caliente tipo espetos de sardinas o similar. Es lo que nos pasa a los Andaluces en general y a los jienenneses en particular, que el aperitivo nos gusta con tapa, con tapa caliente.
Seguimos. Subida a la piscina del hotel para refrescar a los churumbeles, ducha de agua dulce y cambio de bañador y a comer.
Ligera siesta de dos horas para reponer energías. Llega el momento de que mi mujer y yo nos serparemos. Ella se va a al playa con los dos mayores y el abuelo, y yo me quedo con el pequeño en la piscina. No, no creáis que está mal repartido, el pequeño equivale a cuatro hijos y dos abuelos, os lo aseguro.
A media tarde reencuentro familiar en la piscina para rematar la jornada de remojo. Ducha de toda la tropa y a cenar.
Paseo del grupo por la zona costera, heladito si se tercia, y a la cama.
Y así una semana. No he acudido a la báscula, no porque no quiera, sino porque no he tenido tiempo de hacerlo. Algún kilillo sí que habré ganado, pero la ropa sí que me entra bien así que no me puedo quejar.
Salí tres veces a correr: lunes, miércoles y viernes, todas por la mañana, a las 7:30 aprox. Magníficas vistas al borde del mar, pero es cierto eso de que la presión es más baja y eso se acusa. Cansancio los tres días. Parecía que estaba en el km. 35 de una maratón. No he hecho más de 40 minutos, pero por lo menos el objetivo de no perder tono se ha conseguido. Hoy he salido, ya en Jaén esta mañana a las 7 menos cuarto y aunque hacía muchísimo calor, 28 grados a esa hora, he ido bastante ligero.
Hablando de otra cosa, he dado una vuelta por el mundo virtual del corredor, y después de esta semana de no tocar una tecla, he encontrado con que el amigo Palillo ha corrido el bartolo, con más pena que gloria según él, pero yo creo que correrlo ya es una gloria. También he visitado a mis paisanos perezoso y nekerun, que creo que ya se han conocido personal y troterilmente. Pronto haré lo mismo, paisanos, nos encontraremos¡¡. Felices vacaciones para nekerun y para perezoso, que no sé si se habrá ido no.
Yo seguiré por aquí algunos días más, hasta agosto.